Esta lista de Mitzvot dividida según el orden de las Parashot Trienales es un esfuerzo conjunto de Yosef Aharoni y Omar Padilla, con el propósito de que se ponga mayor énfasis en el estudio y el cumplimiento de las mitzvot a la vez que se estudia la Parashah correspondiente para el Shabat de cada semana. Los Morim pueden utilizarla para enseñar las mitzvot y su cumplimiento en el estudio de la Parashah en las diferentes Yeshivas y Sinagogas.
Esto lo hacemos para que cumplamos con lo que dijo Rabenu haMashíaj:
“No piensen que yo vine para anular la Torah o los Profetas. No he venido a anular, sino a cumplir. En verdad les digo que mientras no pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una i ni una tilde pasarán de la Torah hasta que todo se haya cumplido. Por lo tanto, a cualquiera que quebrante el más pequeño de estos mandamientos y así lo enseñe a la gente, se le considerará el más pequeño en el reino del cielo. Pero a cualquiera que los cumpla y los enseñe, a éste lo considerarán grande en el reino del cielo. Porque les digo que si su justicia no sobrepasa la de los escribas y los fariseos, jamás entrarán en el reino del cielo”. (Mateo 5:17-20 VIN)
Y tambien, como dijo Yaaqov haTzadiq, de bendita memoria:
“Sepan mis amados hermanos, que toda persona debe ser presta para oír, lenta para hablar y lenta para la ira; porque la ira del hombre no produce la rectitud que requiere Elohim. Por lo tanto, desechen toda inmundicia y la maldad que sobreabunda, y reciban con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar sus vidas. Sean practicantes de la palabra, y no solamente oidores, que se engañan a sí mismos. Porque cuando alguien es oidor de la palabra y no hacedor de ella, este se parece al hombre que mira su cara natural en un espejo. Se mira a sí mismo y se marcha, y enseguida se olvida cómo era. Pero el que presta atención a la perfecta Torah de la libertad y que persevera en ella, sin ser oidor olvidadizo sino como practicante activo, este será feliz en lo que hace”. (Santiago 1:19-25 VIN)
A buen entendedor pocas palabras bastan…





